Manolo Sanlucar, biografia de una leyenda del flamenco

El maestro de la guitarra flamenca Manolo Sanlúcar nos dejó el pasado 27 de agosto.
Y en esta última noche calurosa y tranquila del mes de agosto, apenas cuatro días después de su muerte, sentí la necesidad de dedicar este primer artículo de mi Blog al ya eterno músico andaluz.

Manolo Sanlúcar ha dejado un legado colosal en la guitarra flamenca.
No sólo en términos de interpretación y composición, sino también en términos de pedagogía.

Así ha compartido sus conocimientos y técnicas a lo largo de los años con jóvenes estudiantes de guitarra, como en su día con el hoy gran Vicente Amigo.

Pero por si fuera poco, este hombre dedicado y meticuloso ha dejado tras de sí una enciclopedia de dimensiones titánicas. Un trabajo sólo digno de una gran mente.

Hay una profundidad abismal en la mirada del genio de Sanlúcar. Su expresión está llena de una fuerza sobrehumana, como la de un anciano y fuerte campesino andaluz que no se deja atenuar por los caprichos y arrebatos del tiempo y la fortuna.

Pero al mismo tiempo que tiene fuerza, transmite una serenidad y calma, tan elevada como la de un Buda.

El vigor de un guerrero y la sabiduría de un erudito. Genial Manolo.

Su guitarra es comprometida, es andaluza, está llena de vida, es implacable, serena, flamenca, sublime. Es grandeza y es sabiduría.

El sonido de su madera se mezcla con su sangre, con su compromiso con el pueblo andaluz, con su dedicación al flamenco, en definitiva, con su verdad. Una certeza que tiene muy clara en él y que no hay nada ni nadie que se la pueda arrebatar.

Por eso este hombre siempre ha caminado con confianza y firmeza y nos ha dejado un legado para la posteridad.

La herencia flamenca de su padre, Isidro Sanlúcar

“Me gustaría ser un mensajero para ti. Mi guitarra está al servicio de mi pueblo y dondequiera que esté mi pueblo, allí estaré”.

Manolo Sanlúcar nació en 1943, eso sí, en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) y creció en un contexto bastante humilde. De padre guitarrista, Isidro Muñoz, que fue quien le inculcó y transmitió su amor por la guitarra.

Isidro era guitarrista y buen aficionado al flamenco, aunque, sin embargo, no podía dedicarse por completo a la guitarra, porque no tenía suficiente dinero para alimentar a la familia, y tenía que ganarse el sueldo, sobre todo con el trabajo. de panadero. .

Isidro también intentó ser futbolista, pintor y torero, y también sabía componer sobre pentagrama y papel, ya que tenía vertiente de poeta.

Está claro que por las venas de este hombre corría sensibilidad artística y por eso, aunque no pudo dedicarse por completo a la guitarra, lo que sí hizo, y lo hizo muy bien, fue trasladar su pasión por este instrumento y por este arte. a todos sus amigos. niños.

De ellos, Manolo e Isidro, hermano del genio, serían los dos que más acogerían esta herencia de su padre.

De hecho, el hermano de Isidro Muñoz también fue un fantástico intérprete y compositor y acompañó a su hermano en muchos conciertos como segunda guitarra.

Aquí te dejo una guajira fabulosa que Sanlúcar interpretó junto a su hermano en 1976. Si quieres saber más sobre la guajira, pinchando en este enlace descubrirás cosas sobre este delicioso palo flamenco.

Los inicios del guitarrista

“Hay un vacío histórico de escuela flamenca que se expresa en el escenario, pero no se documenta a través de sus formas musicales.

Es indignante que esto suceda con una cultura musical tan extensa, que tiene valores únicos y particulares y que ha despertado el interés del mundo occidental y más allá”.

Manolo, de Sanlúcar a Jerez

“La guitarra no es nada generosa, es exigente. Pero al mismo tiempo es justo. Si lo estudias profundamente y le dedicas atención, no te lo da todo, te da lo que corresponde a lo que has estudiado. Y si lo abandonas, no te da nada”.

Aunque su madre le decía que si se dedicaba a la guitarra tendría hambre y sueño, Manolo, no pudo evitar la pasión que le unía a este instrumento.

Y junto a su hermano Isidro, iba todos los días en bicicleta a Jerez de la Frontera para recibir clases del reconocido guitarrista del momento, el jerezano Javier Molina.

Los orígenes de su guitarra.

En aquella época existía en Sevilla un bar, el bar Pinto, regentado por la pareja de flamenco formada (nada más y nada menos) por Pepe Pinto y Pastora Pavón “La Niña de los Peines”.

Allí se reunían los artistas flamencos de la época y donde se hacían buenas fiestas flamencas.

Los artistas que allí se conocieron son la fuente de la que hoy beben todos los artistas y amantes del flamenco actual.

Manolo Sanlúcar posando de joven con la guitarra.jpg

Llegó a oídos del gran cantaor Pepe Pinto la noticia de que había un niño en Sanlúcar que estaba “señalando caminos”, por lo que el cantaor localizó a su padre Isidro y le dijo que un día llevara al niño a Sevilla, para que pudiera tocar. un tiempo en la taberna.

“Cuando terminó esa reunión, que acabó siendo una fiesta, Pinto me dijo que acababa de terminar una gira pero que Pepe Marchena iba a empezar otra. Entonces recibí conocimientos de ese tipo de flamenco y al mismo tiempo pasé de una compañía a otra. “Entonces a la vez estuve con Pepe Pinto también, porque dentro de su espectáculo había gente extraordinaria”.

Y empezó a girar

Con catorce años ya acompañaba a estos artistas, hablamos del primer nivel, nutriéndose del flamenco en todas sus vertientes, tanto en vivencias como en musicalidad, en audición y en general en el dominio de la guitarra.

Al tiempo conoció a la inmensa La Paquera de Jerez, una leyenda del flamenco con una energía torrencial, tanto en su carácter, como en su vida y en su cante.

El flamenco de La Paquera es totalmente diferente al cante de Pepe Marchena, con el que Manolo llevaba tanto tiempo trabajando.

Sin embargo, sólo un guitarrista con las extraordinarias cualidades de Manolo podría ser capaz de adaptarse perfectamente a estos dos universos tan diferentes. Y así lo hizo.

“No me lo tomo todo con orgullo, por haberlo hecho. No sé sentirlo como algo de mi propiedad. «No sé exactamente cómo surge lo que siento, lo que sí sé es que todo eso pertenece a mi cultura y mi música es para mi gente».

Manolo Sanlúcar, el creador y el comprometido

Y empezó la grabación de discos, los teatros, la relación con el cantaor granadino Enrique Morente.

“En esa relación que tuvimos Enrique y yo hubo mucha reflexión artística y humana…”

En 1968 grabó el disco Marfer y a partir de ese momento, prácticamente cada año o dos años editaría un nuevo disco de flamenco.

Pero no sólo discos, sino los más variados, al igual que su personalidad, así por ejemplo grabó el tema musical de Canal Plus o la inolvidable música de Medea para el Ballet Nacional de España.

Sin embargo, Sanlúcar, que ya era un reconocido guitarrista flamenco, no se quedó ahí.
Si no, su espíritu curioso, inquieto e investigador le lleva a aprender música clásica y convertirse también en concertista de guitarra.

Convirtiéndose en esta faceta también en una figura destacada no sólo a nivel nacional, sino también a nivel mundial.

“Estoy donde necesito estar. Cuando la libertad que debe tener el artista lleva al libertinaje, soy ortodoxo. Cuando lo ortodoxo no permite que el artista se mueva a buscar… entonces estoy en lo heterodoxo…

Lo cual no quiere decir que no se deban cuidar los cánones, porque siempre hay que tener clara una cosa, que una cosa es crear y otra alterar los cánones”.

Andalucía

Siempre fue evidente la devoción que profesaba a nuestra tierra. Fiel defensor de Andalucía y de nuestro arte.

De esta manera, cuando el maestro consideraba que le habían faltado el respeto a nuestra tierra, era como si se hubiera faltado el respeto a sí mismo.

Canción de Andalucía, es el himno no oficial de Andalucía que compuso en el 50 aniversario de su profesión.

“Es muy curioso que la cultura del flamenco, una cultura andaluza, haya sido tan infravalorada cuando es una música que desafía a cualquier músico del mundo. Tenemos nuestra propia música, es música que nace del folklore… Estos son los temas que se escogen de la música popular y se convierten en especialidad”.

Himno de Andalucía, compuesto por Manolo Sanlúcar

Guitarra Flamenca, Manolo Sanlúcar

El 27 de julio de 2013, en el Festival Cueva de Nerja, Manolo Sanlúcar anuncia su retirada de los escenarios y de la guitarra, ya que como él mismo dice, tiene otra misión más importante que cumplir.

“Es una noche muy especial porque decidí anunciar que a partir de hoy deja la guitarra. Estaba esperando para despedirme en un pueblo andaluz y tuve una suerte increíble de que me invitaran a venir aquí hoy.

Y no lo hago por mí, porque me siento muy vivo, lo hago como protesta a un tema que ahora no viene al caso, pero que es un tema cultural que se da en nuestra tierra, en el flamenco, y que en su momento haré. publicar»

Y ese asunto, que tenía entre manos, se concluyó el pasado año 2021 en su casa de Sanlúcar de Barrameda.

Una obra titánica

Una obra de dimensiones gigantescas, que sólo alguien como él, con esa innata y extraordinaria capacidad de compromiso, trabajo y responsabilidad con la música, con Andalucía y su cultura, podría realizar y finalizar satisfactoriamente.

“Tuve que dejar la guitarra y entendí que el trabajo que él estaba haciendo era más importante porque la música flamenca no la entienden los músicos de otras culturas”.

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Es una gran enciclopedia donde deja lo mejor de sus conocimientos, todos los conocimientos que ha acumulado a lo largo de su extensa trayectoria profesional.

La Biblia flamenca

Todo su conocimiento está recogido en una obra, que podría considerarse “la biblia del flamenco” escrita por él mismo. Una misión sagrada que el maestro, recién cumplió un año antes de su muerte.

Una enciclopedia titánica, que le ha ocupado doce años de su vida y que se titula: “La Guitarra Flamenca, Manolo Sanlúcar”.

Se trata de un primer libro titulado “Andalucía: La Otra Historia”, que a su vez se divide en dos volúmenes.

Y una segunda obra, “La Escuela”, con otros dos volúmenes.

Pero además, también cuenta con una sección musical con 12 DVD, cada uno con un capítulo audiovisual de unos 30 minutos de duración, y otro más especial, de unos 45 minutos de duración.

En total son 41 temas musicales, en los que han participado más de 40 artistas, y donde se desentrañan los misterios del sistema musical, que incluye los diferentes géneros y estilos del flamenco.

Es probable que con solo leer la obra que el maestro ha escrito y dirigido “te hayas quedado en estado de shock”, y no es para menos.

Ya que una obra de tal calibre sólo puede ser llevada a cabo por alguien de sus extraordinarias habilidades.

“Lo que busco es darle forma a todo lo que hay bailando, que había mucho conocimiento pero había mucha imprecisión.
Y la prueba de mi sentido de responsabilidad, no sé si finalmente acerté o no… pero con 16 años empecé a componer “Mundo y forma de la guitarra flamenca”, que son 3 longplays donde Intenté reflejar allí toda la arquitectura musical de los cánones del flamenco”.

Manolo Sanlúcar, el legado de la guitarra flamenca y el saber musical.
Desde este espacio de Flamencas y Marcianos os damos las gracias por toda la maravillosa música que nos habéis dejado.

Gracias profesor

 

 

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